La endodoncia en clínica dental es uno de los tratamientos de odontología conservadora más demandados en todo el mundo. Cuando una pieza dental está en mal estado se procede a extraer la pulpa dental que se aloja en los conductos radiculares para evitar que el diente se deteriore aún más y haya que recurrir a la extracción.

 

Normalmente, la mayoría de endodoncias que se realizan es por caries profundas que provocan la necrosis de la pulpa. Otras veces se utiliza para contrarrestar la pulpitis (inflamación de la pulpa dental), o también por la erosión, abrasión y desgaste de los dientes por un roce excesivo, como es el caso del bruxismo.

 

La pulpa dental se sitúa en las raíces del diente. Es lo que popularmente se conoce como el “nervio”. Cuando la pulpa se inflama por diversas causas (la mayor parte de los casos por caries), el paciente siente un dolor leve o intenso si se prolonga en el tiempo. Este dolor se puede intensificar cuando se consumen alimentos o bebidas demasiado calientes o frías.

 

El odontólogo examinará al paciente y comprobará el estado de la pieza dolorida. Si después del examen considera que la pulpa del diente está en mal estado, decidirá si la endodoncia es el tratamiento más adecuado para devolver la funcionalidad y la salud al diente afectado.

 

¿Cómo se lleva a cabo una endodoncia?

 

Se trata de un procedimiento sencillo que se realiza en una sola consulta y con una duración de unos quince minutos. Estos son los pasos que el profesional sigue cuando realiza una endodoncia:

 

Primer paso: examen de la pieza afectada

 

En esta primera fase, el odontólogo examina la dentadura del paciente y le pregunta si siente dolor y, en ese caso, su grado de intensidad, la localización o si se produce con la ingesta de alimentos o bebidas frías o calientes. Si lo cree necesario, el odontólogo realizará alguna radiografía para comprobar el estado de los conductos radiculares y la anatomía de la pieza dental. Con toda la información en su mano, el profesional podrá hacer un diagnóstico más acertado y determinar si es necesaria una endodoncia o no.

 

Segundo paso: limpiar los conductos

 

Una vez que el especialista ha decidido llevar a cabo una endodoncia para eliminar el dolor del paciente devolver la funcionalidad a la pieza afectada, comenzará con la aplicación de anestesia local. Con este procedimiento se aminoran las molestias y el dolor durante la intervención.

 

Antes de comenzar la endodoncia, el odontólogo debe estar seguro de que no hay inflamación o infección en el diente, ya que si fuera así, el principal objetivo sería erradicarla y, para ello, recetaría antibióticos o antiinflamatorios. Habría que esperar, por tanto, a que la inflamación o infección desapareciera para así comenzar con la endodoncia.

 

Una vez que la anestesia ha hecho su efecto, el especialista comienza haciendo un pequeño agujero en el diente para acceder a la pulpa en mal estado y poder extraerla. Después se limpian los conductos radiculares con herramientas especialmente diseñadas para ello.  

 

En este punto es donde se demuestra la habilidad del especialista, ya que debe limpiar completamente los conductos y dejarlos asépticos, sin ningún resto de pulpa. A veces no es fácil porque no se llega con facilidad hasta el fondo de los conductos, pero es importante eliminar todas las bacterias para evitar la posibilidad de una infección que puede provocar problemas más serios en el futuro.

 

Tercer paso: sellado de los conductos

 

En esta última fase, cuando los conductos radiculares han quedado bien limpios se lleva a cabo el sellado de la pieza con un cemento especial que blindará la pieza a gérmenes y bacterias. De esta forma, el diente quedará insensibilizado y con todas sus funciones listas. El dolor del paciente también queda totalmente eliminado.

 

Hay que decir que, aunque la anestesia evita cualquier dolor durante la intervención, el paciente puede notar alguna molestia durante la limpieza de conductos, sin embargo es algo muy puntual y depende de dónde se sitúe el umbral del dolor de cada persona.

 

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