Las radiografías dentales son una herramienta de trabajo de gran valor para los profesionales odontólogos. Con ellas, los dentistas pueden escrutar estructuras de la boca que están fuera de la vista en el interior o debajo de las piezas, pero también pérdidas de masa ósea en las mandíbulas o el alcance real de las temidas caries. Las radiografías dentales revelan mucho más de lo que dice una boca a simple vista.

Una radiografía se realiza aprovechando los efectos físicos de una radiación controlada y segura de rayos X, tratando de buscar los niveles y exposiciones mínimos.

En las radiografías, las piezas dentales se revelan en tonos más claros incluso totalmente transparentes. Y ése es el valor de la técnica, ya que las caries, las infecciones y los cambios de densidad ósea se dejan ver como estructuras oscuras altamente contrastadas que hasta un profano puede identificar como irregularidades.

Los empastes y los implantes dentales curiosamente también se perciben con ese mismo efecto oscuro que varía en tono según el tipo, el material o los desgastes generados en ellos.

Dosis de radiación

Las dosis de radiación que reciben los pacientes que acuden a un centro dental son muy pequeñas, del orden de 0.150 mSv, que viene a ser una exposición equivalente a la que genera el fondo ambiental de una ciudad durante unos días en una persona. O si lo prefiere, la dosis que recibe una viajero a bordo de un avión en un vuelo doméstico.

Las radiografías digitales hacen que los procesos de obtención de las imágenes médicas no sólo resulten más rápidos, sino que ofrezcan imágenes mucho más claras y nítidas que incluso se pueden alterar para mejorar los contrastes sobre determinadas áreas de interés y de estudio.

Los odontólogos tienen a su disposición toda una serie de técnicas para visualizar las zonas que necesitan ver con las radiografías dentales. Así, se suelen realizar vistas en formatos específicos con los que resulta más fácil alinear el conjunto de las piezas dentales con sus mandíbulas u ofrecer visiones de puntos clave de los dientes con aproximaciones en ángulos que son parte de las estrategias de evaluación standard.

Así, se puede hablar de vistas periapicales, de mordidas, oclusales o de formatos panorámicos. Las periapicales permiten al dentista localizar las causas de determinados focos de dolor en las dentaduras o, en otros casos, ayudan a determinar la aceptación del paciente a un tratamiento de endodoncia.

Las vistas de mordida ofrecen una imagen de las caries interdentales y las recurrentes. Las oclusales son una buena opción para descubrir patologías en la anatomía de la boca.

Por último, las radiografías panorámicas van más allá cuando ofrecen mayores campos de visión, revelando la interactuación de distintos órganos y cavidades.

En nuestra clínica de Nuevos Ministerios consideramos las radiografías dentales como una herramienta valiosa para determinar las afecciones de la boca y las piezas dentales. Una naturaleza revelada.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

911 38 52 78