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La sequedad bucal es un problema molesto que nos plantea muchas preguntas. A la hora de tratarlo y de evitar que persista, es bueno que tengamos en cuenta los consejos de los especialistas odontológicos. Nuestra salud no es un juego, sino uno de los aspectos más importantes y esenciales de nuestra vida y, de ser tratada, habrá de serlo en manos de auténticos expertos.

Además, la sequedad de boca no es precisamente un problema menor: ha de mantenernos alerta, ya que puede desencadenar complicaciones de salud e incluso patologías varias. Es por ello que debemos conocer en detalle esta molestia para saber cómo tratarla y tener una solución pronta que nos evite males mayores.

La saliva es un elemento primordial para mantener el equilibrio en nuestra cavidad bucal. Las funciones de la saliva son de una importancia considerable:

Formar y lubricar el bolo alimenticio para poder deglutir la alimentación.
Mejora el sentido del gusto.
Inicia el proceso digestivo del organismo, con lo que también en este sentido desempeña una función fisiológica esencial.
Evita que las mucosas de la boca se erosionen.
Mejora notoriamente la capacidad del habla. Con la boca seca nos cuesta más hablar correctamente.
Previene la deshidratación de las células del epitelio y de las papilas gustativas.
Mantiene el equilibrio bacteriano tan fundamental en la boca.
Contribuye a remineralizar los dientes, y por lo tanto, previene también su desmineralización.

Poca saliva y espesa: el problema de la sequedad de boca

La mengua o falta de secreción salival en condiciones de reposo (es decir, sin que necesariamente ningún estímulo, como el hambre, detone la secreción) recibe el nombre clínico de xerostomía. La sequedad bucal no suele tener que ver con la edad del paciente, sino más bien con varias enfermedades y medicamentos que han de tomarse, sobre todo, en la tercera edad. En ocasiones aparece como efecto secundario a la radiación de cabeza y cuello. Es un problema tan común en nuestros días, que la Federación Dental Internacional lo define como “la enfermedad del hombre moderno.” Sus consecuencias para la salud bucodental son bien conocidas por la comunidad médica.

Este trastorno salival afecta principalmente a personas ancianas, que constituyen hasta el 20% de los pacientes de xerostomía. Este trastorno de disminución de la función de las glándulas productoras de la saliva, puede deberse a muy variados factores. De la sequedad bucal, las causas pueden ser las siguientes:

Enfermedades infecciosas.
Enfermedades reumatológicas.
Enfermedades alérgicas.
Menopausia.
Radioterapia en cáncer fundamentalmente de cabeza y cuello.
Diabetes.
Trastornos psiquiátricos.
SIDA.
Alzhéimer.
Consumo excesivo de sustancias adictivas, como el alcohol, tabaco, y otras drogas.
Efectos secundarios de determinados fármacos.

La xerostomía se da también en el sexo femenino, por causas asimismo muy dispares, pero esencialmente por cambios hormonales durante el embarazo, el climaterio o la menopausia.

De hecho, la sequedad bucal es la segunda patología oral más frecuente entre la población después del ardor bucal. Sea como fuere, es una situación muy común en clínicas dentales, y que precisa del diagnóstico y tratamiento de especialistas, que acudirán a métodos de estimulación de la saliva (con determinados medicamentos o por medios mecánicos), o en la sustitución de la misma con lo que se conoce como salivas artificiales, que pueden suplir a la saliva natural en todos sus funciones imprescindibles.

Por lo tanto, para tratar este problema de tan variado origen, es preciso que acudamos a la ayuda profesional en una buena clínica dental. La sequedad bucal puede ser indicativa de otros problemas más graves en nuestra salud, y es crucial diagnosticarla y tratarla a tiempo.

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